jueves, 27 de agosto de 2015

TE VI MIENTRAS LLORABA

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 27 de Agosto del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero

Te Vi Mientras Lloraba

Y como si se tratase de algún viaje astral;
Pude verme derrumbado entre tus brazos,
Pude observar su hermoso rostro celestial;
Y de las lágrimas en mis ojos, vi sus trazos.

Así es Mujer ¡Yo te vi mientras lloraba!
Lloré como niño al ser que tanto amaba,
Mis lágrimas que a tu alma no inmutaba;
Un –“Adiós”– de tus labios se retomaba.

Y me vi persignándote y besándote la frente;
Mi ser ya no podía hacer más para retenerte,
Vi mi cuerpo dar vuelta como si fuera inerte;
Él ya no tuvo éste valor para regresar a verte.

Y ¿Qué castigo tan grande estoy pagando?
Para ser espectador de una escena hiriente,
Tragedia dantesca que en mí voy cargando;
Ni en venganza se la deseo a ningún viviente.

Pues el ser víctima y testigo de una ruptura,
Funesto castigo donde me muero dos veces;
¡Quién llevara dos cadáveres a la sepultura!
Mi osadía por amarla, hoy pago con creces.

Desearía que alguien hubiera ido a mi cama;
Y a empujones me hubiera hecho despertar,
Es amargo cuando el hombre paga su karma;
Con cuitas así el alma no la vuelves a prestar.

Ante tan tétrico y melancólico cementerio;
El Tártaro resplandece de mejores colores,
Es un suplicio ser el testigo de una ruptura;
Solo cadáveres quedan de lo que fue amor.

Mientras deambulaba solo lo vi caminando;
Entre los pedazos del cadáver de su corazón,
El cuerpo físico que se encontraba penando;
Frente a los vigilantes que le iban criticando.

¡Acaso es pecado llorar por un amargo adiós!
Quisiera silenciar las críticas de los vigilantes,
Mas me es imposible, un cuerpo astral solo soy;
Solo resta acompañarlo hasta que se apiade dios.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero / Coyuca De Benítez / 27 Agosto 2015

HAY QUE DARNOS UN TIEMPO

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 27 de Agosto del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero




Hay Que Darnos Un Tiempo

Aún me resuena el eco de aquella frase;
Tan frías, obscuras, fúnebres y amargas,
Esas letras con que se jugaron al cause;
Para advertirme que la vida me amargas.

Las palabras que quedaron en una lápida;
Escritas con esas tétricas letras escarlata,
Soflamas que aún hoy al corazón lapida;
Memorias de ese adiós que me arrebata.  

–“Cariño, hay que darnos un tiempo”–;
Así comenzaste la despedida lánguida,
Mientras mi ser se detenía a destiempo;
Y en mí se iba el último aliento de vida.

–“Emprendamos nuestras nuevas vidas”–;
Fue la amarga continuación del fragmento,
Éstas hicieron mella en cicatrices hundidas;
Hoy sus esquirlas aun me causan tormento.

–“Y si llegásemos a fracasar, regresemos”–;
Falsas palabras que buscaban dar consuelo,
–“Para continuar la historia y nos amemos”–;
Y mientras ¡Me conformo con caer al suelo!

Oh mujer ¡Mira qué interesante tu filosofía!
Me pides que te deje dormir en otra alcoba,
Mientras yo sufro el encierro en mi abadía;
Una propuesta obscena, disfrazada de coba.

¿Debo esperarte mientras otro te profana?
¡Retomarte si en aquella aventura naufragas!
La dama, de su dominio sobre mí se ufana;
Mujer mejor quédate allá, volver no lo hagas.

Déjame aquí lidiando con tus frías palabras;
De alguna forma las encerrare entre aldabas,
Son prueba viviente de que ya no me amas;
Con esas promesas, este corazón me clavas.

Estoy aguardando la venida del sepulturero;
Para sepultar a este malicioso amor usurero,
Que solo pensó en satisfacer su malvado ego;
Oh Dios ¡Son pesadas las cadenas del apego!

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero / Coyuca De Benítez / 27 Agosto 2015

sábado, 22 de agosto de 2015

AFLICCIÓN AL CORAZÓN

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 23 de Agosto del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero





Aflicción Al Corazón 

Me siento como el can esperando al amo;
Creyendo que aún él existe y que volverá,
Pedazos de recuerdo quedan de quien amo;
Si vive con otro ¡Por qué creo que vendrá!

Me siento un can, rondando en mi habitación;
Con esperanza de que me regresen el corazón,
Aquel que hace años, alguien me lo secuestro;
Este can interno, provoca aflicción al corazón.

Y cuando esta aflicción me es tan asfixiante;
Dejo mi habitación para corretear a la Luna,
Esperando me conceda ese deseo alucinante;
Que junto a mi amada o a la muerte me reúna.

Pues yo solo estoy perdiendo tiempo en aflicción;
Oh fúnebre apretón de pecho, carente de corazón,
¿Por qué necesito que me ame una tonta ilusión?
Optar por suicidio, es síntoma de perder la razón.

Regreso como el can a la tortura de su habitación;
Idolatrando una fantasía y acentuando mi prisión,
Preguntándome si me recuerda en mi meditación;
Si sé que vive con otro –“estúpida mi situación”–.

¿Dónde está? ¿Es feliz? O ¿Piensa en mí y volverá?
Interrogantes punzocortantes de aflicción al corazón,
Mi cuerpo fragmentado de esperanza se desproveerá;
La lógica, antigua compañera viene a dictar la razón.

Y si tan solo las preguntas acallaran su palabrería;
Mi maldita esquizofrenia interna podría enfrentar,
Mi mente fantasiosa de sus recuerdos yo liberaría;    
Otras historias, aventuras, ilusiones; podría ventar.

Y ¿Por qué amo a quien no quiere estar conmigo?
¿Por qué amo a quien no puede caminar conmigo?
Oh Dios ¿Por qué extraño tanto su cálido abrigo?
Si ella ahora solo me quiere tener como su amigo.

Con solo invadirme su recuerdo, cae mi corazón;
Mi cuerpo entra en una epilepsia sin explicación,
Hasta que me exorciza esto que llamamos razón;
Vuelve a mí la cordura temporal de una asunción.

Mi autoestima es una profunda y fúnebre desolación;
Y me pregunto si algún día ella llegará a la reflexión;
Es tan lastimero este dolor y esta espera en aflicción,
Intuyo que en la habitación pronto habrá desolación…
Autor: Emilio Nahín Rojas Madero / Coyuca De Benítez / 23 Agosto 2015

lunes, 17 de agosto de 2015

OJOS DEL CORAZÓN

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 18 de Agosto del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero





Ojos del Corazón


Y a pesar del largo tiempo ya transcurrido;
A la soledad aun no me he podido adaptar,
El recuerdo de un amor, es suceso revivido;
Mi mente, su pérdida no ha podido encriptar.

Solo le temo a la burla del duende juguetero;
Éste Pie de Aquiles me volverá a envenenar,
Con juegos, mi corazón destruirá por entero;
Sangre y lágrimas de mí, él volverá a drenar.

Por ese motivo es que evito descender al suelo;
Eh decidido ser arca que surque el ancho mar,
Hoy mi camino será capitaneado por un lucero;
No buscare ilusiones que me vengan a calmar.

Hoy mi mirada se ha tornado rígida e inflexible;
Para mis ojos este mundo se ha vuelto de cristal,
No bajaré mi mirada ante un mundo intangible;
Derrotado pero no humillado, así debo de actuar.

Soy el caminante erguido y de sonrisa fingida;
La tristeza en el rostro a nadie debo demostrar,
Nadie debe saber que aún me sangra la herida;
No quiero que nadie a ella se lo vaya a contar.

Habla la filosofía experiencia de toda mi vida;
Dice que con estos ojos nunca debo de buscar,
Aquello que con el corazón no desee encontrar;
Solo así evitaré que mi espíritu reviva la herida.

Sé que nuestros caminos se volverán a cruzar;
Pero por el momento solamente lo busco evitar,
Pues no estoy preparado para volverla a mirar;
El loco corazón enamorado, se volverá a agitar.

Dios, por misericordia y compasión te imploro;
Que el “duende destino” no se pueda presentar,
Hasta que las lágrimas se sequen y sean de oro;
Hasta que la redención de mi ser se logre gestar.

Ahora veo el mundo como si fuese transparente;
Esta mirada a las personas las logrará penetrar,
Pues hoy no quiero contacto ni amor permanente;
Solo unas breves leyendas románticas para contar.

Disculpa que hoy te describa en poesía difusa;
Sé que solo algunas almas te podrán descifrar,
Este poeta enamorado se esconde de su musa;
Sabe que en algún futuro la volverá a encontrar.

Él nunca destruyo esta bella historia romántica;
Mas no se siente preparado para volverla a mirar,
A pesar de tanta traición, derrota y semántica;
Ese amor que por ella aun siente, volverá a vibrar.

Espero que cuando esos sucedan sea demasiado tarde;
Haya cuando nuestra vejes nos alcance a abrazar,
Por ahora su memoria en mi fantasía solo me arde;
Solo en la vejes mis ojos tendrán el valor de volverla a ver…


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero / Coyuca De Benítez / 17 Agosto 2015