miércoles, 27 de mayo de 2015

PRINCESA PLATÓNICA

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 27 de Mayo del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Princesa Platónica

Solo un día me bastó para darte mi mente;
No dejo de pensarte y no dejo de quererte,
¿Con qué embrujo tú me has enamorado?
¡Que a éste corazón me lo has cautivado!

Mis noches lujuriosas solo ansían tenerte;
Pues mira que soñarte plenamente desnuda,
Para entregarme a ti solo hasta mi muerte;
Tú, dueña de mi alma, que no quede duda.

Por favor, no me preguntes qué es el amor;
Es imposible describirlo o conceptualizarlo,
Yo solo puedo sentir ese sentimiento sano;
Por favor amor mío, caminemos de la mano.

¡Que algún truhan ha lastimado tu corazón!
Mujer; no pierdas la fe en ese sentimiento,
Yo sé muy bien lo que siento y no es pasión;
Amor, esto es lo más puro de mi pensamiento.

Que cuando ésta chispa brilla en el corazón,
Ya no hay distancia, ni prohibición alguna;
Que sea una barrera para mi interpretación,
No atañe cuántos versos te escriba en luna.

Yo quiero besar cada rincón de tus secretos,
Hacer que corras por millones de torrentes,
Anhelo que te derrames un millón de veces;
Y que me digas un –“te amo”– tan demente.

Y quisiera besar todos tus labios mayores;
Y humedecerte todos tus labios menores,
Y hundir mi paladar en tu abismo vaginal;
Para arrancarte ese exquisito grito divinal.

Quisiera hacerte el amor de aquí hasta la muerte;
Y no solo entre sueños, sino llegar a estremecerte,
¡No vez que mi sentimiento por ti es tan evidente!
Mi Princesa Platónica, no puedo dejar de quererte.

Lástima que no me des la oportunidad de quererte;
Mujer; te alejas y me dejas con deseos de quererte,
Oh Princesa ¡Qué excitación es esta la que se siente!
No eh podido dejar de pensarte, solo anhelo quererte.

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  27/Mayo/2015

martes, 12 de mayo de 2015

EXORCISMO PARA EL CORAZÓN

Fecha de Publicación:

Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 12 de Mayo del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Exorcismo Para El Corazón

Soy el portador de un corazón poseído;
Por demonios de la amarga desilusión,
Súcubos, cuyas mentiras les he creído;
Falso amor, marchitado por la traición.

Con ese roce demoniaco de su recuerdo;
Este tonto corazón gira 365° sin control,
Poseído por ese fantasma de su recuerdo;
Y mi vientre envuelto en una convulsión.

Oh Dios, necesito un vendito exorcismo;
O en el limbo se petrificará este corazón,
¡Por qué esa mujer me mato con cinismo!
¿Por qué me exigió la entrega del corazón?

Porque cada vez que me posee su recuerdo;
Este corazón se encoje y mi alma se muere,
Entre bocanadas de reflexión yo lo muerdo;
Pero su súcubo vuelve y con cizaña lo hiere.

¡Quién se atreve a exorcizarme el corazón!
Y arrancarme los demonios de la desilusión,
A desvanecer mi pasado de amarga traición;
¡Quién puede ayudarme a recobrar la razón!

Y busco una bella princesa que me exorcice;
Pues soy un poseso en manos de la decepción,
Necesito una princesa que mi corazón acaricie;
Y que me regrese el alma con sublime ilusión.

Eh sido poseído por este ignominioso demonio;
Del que creí que se me entregaría en matrimonio,
Mentira ¡Vil mentira en la que cayó el corazón!
¡Para ella fui placer y pasión sin ninguna razón!

¡Necesito que alguien me venga a exorcizar!
Que con solo una mirada me vuelva a erizar,
Que con un beso me arranque este agonizar;
Que entre sus brazos la vida vuelva a respirar.

Oh Señor, a mi exorcista necesito encontrar;
¡Necesito un ángel que me pueda exorcizar!
Con lágrimas en mis ojos te vengo a suplicar;
Envía esa dama que mi corazón logre exorcizar.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  12/Mayo/2015

jueves, 23 de abril de 2015

EL FRÍO ROCE DE TU RECUERDO

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 23 de Abril del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


El Frío Roce De Tu Recuerdo


Cuando me invade el frío roce de tu recuerdo;
Se me congela mi alma y revienta mi cerebro,
Caigo en la locura y el corazón me lo muerdo;
En este templo las misas yo ya no las celebro.

Y todo porque me faltas tú aquí tan adentro;
No te imaginas el vacío que llevo por dentro,
Mujer, mientras yo siga pensando solo en ti;
En mi ser sé muy bien que aún te pertenezco.

Es ese amargo y lúgubre roce de tu recuerdo;
Que me tiene amarrado a tus pensamientos,
No soy yo, no soy nadie, solo soy tormento;
Toda tu esencia me invades y me remuerdo.

Al imaginarte en ese maldito pecado profano;
Sé muy bien que ya no andamos de la mano,
Y mis gritos y mis lágrimas solo son en vano;
Sin ti, sin tu presencia me siento tan inhumano.

Eras tú la mujer que me guiaba en esta vida;
Amor; eras tú la mujer que yo tanto quería,
No imaginaste que con irte a mí me herías;
Con un amargo adiós emprendiste la huida.

Mujer, por favor déjame partir al firmamento;
Allá donde no me atormente este sentimiento,
Allá donde pueda asesinar este resentimiento;
No soporto este lánguido y lúgubre tormento.

¿Por qué sigo imaginando tu rostro y tu sonrisa?
¡Por qué no puedo ser digo de una hermosa brisa!
¡Por qué se ha alejado de mí toda dulce sonrisa!
¿Por qué el recuerdo tuyo a mi piel solo la eriza?

Oh mi diosa, yo ya no quiero volver a pensarte;
Oh mi reina, yo ya no quiero volver a soñarte,
Oh musa, por qué no me enseñaste a olvidarte;
Oh mi dulce amante, solo me enseñaste a amarte.

Amada mía, mientras piense cada minuto en ti;
Me habré de volver loco si no vuelvo más a ti,
¡No vez que mi alma y mi cuerpo viven para ti!
¡Y mi corazón late esperando solamente por ti!

Eso siente mi alma cuando llega tu recuerdo;
Y lloro aunque debo fingir que estoy riendo,
Recordando tu nombre que me está hiriendo;
Y mis lágrimas al corazón van consumiendo.

Me está matando el frío roce de tu recuerdo;
Quisiera olvidarte, pero en verdad no puedo,
A veces creo que me vez en tus pensamientos;
Y que mi nombre estremece tus sentimientos.

Luego despierto y sé que me estoy mintiendo;
Si eso fuera cierto; tú a mí ya hubieras vuelto,
Oh mujer, mis lágrimas yo aún no las contengo;
Mientras piense en ti, yo sé que te pertenezco.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  23/Abril/2015

martes, 7 de abril de 2015

VISITANDO EL OLIMPO

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 07 de Abril del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Visitando El Olimpo

Todos los dioses se encontraban reunidos;
Esperando mis argumentos que no develé,
Pero no por mis resentimientos cohibidos;
Sino porque no era el momento, así lo velé.

Aunque fui recibido con brazos extendidos;
Yo decidí no ensalzarles todos sus sentidos,
Yo decidí no cantarles esta vez en sus oídos;
Solo quise convivir con todos mis conocidos.

La candidez con que al Olimpo yo me presenté;
Cautivo a la sensualidad de una hermosa diosa,
Quien descendió de su bello altar color de rosa;
A transportar su silueta tan solo me concentré.

Fui conducido a mis aposentos por bella diosa;
Que aún hoy me acuerdo del aroma de su rosa,
Que me siento feliz de degustar con mi paladar;
¡Y cómo quisiera nuevamente hacerla temblar!

¡Oh mi dulce bella diosa de una inmortal tarde!
Dejad ¡Dejad que los dioses hoy hablen solos!
¡Que quiero entrar en tus paraísos tan carnales!
Dejad ¡Dejad que los dioses hoy se queden solos!

Hoy no quiero darles explicaciones a los dioses;
Yo solo quiero sentir en mi cuerpo tus mil roces,
¡Hoy solo quiero que con tu inmortalidad goces!
De esa tu sexualidad oculta para los fríos dioses.

Oh mi diosa, con tus labios apodérate de mi ser;
Juega con mi piel, juega con tu instinto de mujer,
¡Permite nuevamente hacértelo hasta desfallecer!
¡Que solo dentro de tu vientre me siento renacer!

Lamentablemente ese viaje al Olimpo culmino;
La bella diosa a la salida solamente me encamino,
En su mirada observe que no quería que partiera;
Pero los mortales solo le pertenecemos a la tierra.

Yo sé que regreso nuevamente a lo más mundano;
Pero sé que en el Olimpo hoy tengo ya una mano,
Ahora los dioses que me tratan como un hermano;
Ya ansían con cariño, mi regreso el siguiente año.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  07/Abril/2015

viernes, 3 de abril de 2015

NO ME PIDAS UN "TE AMO"

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 03 de Abril del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


No Me Pidas Un “Te Amo”

Oh mujer, por favor no me pidas un “te amo”;
Ese par de palabras que me han envenenado,
Siempre que mis labios las han promocionado;
Con traición me paga la dama que he adorado.

Permíteme amarte de otra sublime manera;
Permíteme demostrártelo bajando estrellas,
Permíteme decírtelo con la brisa de la arena;
Permíteme cantándote las notas más bellas.

Toda dama a la que susurro un “te amo”;
Solo se petrifica marchándose de mi lado,
Mujer ¡No pidas que te diga un “te amo”!
¡No quiero que dejes mi corazón congelado!

Mujer, quédate conmigo toda una eternidad;
Que nuestra historia alcance la inmortalidad,
Oh damisela, solo tú eres toda mi felicidad;
De un “te amo” no veo ninguna necesidad…

¡Cómo puedo demostrarte que vives en mí!
Sin que un “te amo” yo tenga que proferir,
Que tú eres el tesoro más codiciado para mí;
Un “te amo” solo nos podría llegar a herir.

Mujer, un “te amo” jamás te lo habré de decir;
Solo así te quedaras para siempre junto a mí,
O de lo contrario una traición puedo predecir;
¡No pidas un “te amo” que te quiero para a mí!

¿No ves que estas palabras ya se han envenenado?
Se la he dicho a damas que solo las han mancillado,
Permíteme en hechos revelarte cuánto te he amado;
Pero no con un “te amo” ya tantas veces profanado.

¡Silencio! ¡Guarda silencio mi dulce amada mía!
Que pedirme un “te amo” me envuelve en agonía;
Oh mujer, ¡Amémonos en un “te amo” silencioso!
Que vivir eternamente junto a ti, sería tan glorioso.

Juro que me arranco la vida si me quedara sin ti;
No me pidas un “te amo” que no podría yo vivir,
Mujer, sin tu estampa a mi vida la harás resentir;
Oh mujer, si te perdiera ¡Para qué querría vivir!


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 03/Abril/2015