jueves, 4 de diciembre de 2014

CADÁVERES EN LA HABITACIÓN

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 04 de Diciembre del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero

Cadáveres en la Habitación

Yacen dos cadáveres en una habitación;
Sus lenguas son tragadas por la situación,
Solo un silencio sepulcral de impotencia;
Que les invita a saborear de la demencia.

Los cadáveres se intercambian miradas;
Ante los pedazos de un cuento de hadas,
Intentan comunicarse sin comprenderse;
Intentando tocarse para evitar perderse.

Una frialdad tan sombría los consume;
Es un vacío o al menos eso se presume,
Ante amarga perdida la que les consume;
Un viajero que se perdió, eso se asume.

Los dos cadáveres lloran en la habitación;
Derraman lágrimas silenciosas e invisibles,
Entre las cuatro paredes que son su prisión;
Vertiendo lúgubres sentimientos intangibles.

Vagamente intuyen que deben de levantarse;
O la autolisis emocional podría manifestarse,
Ésta es la tragedia de esos muertos vivientes;
Al perder sueños que solo gestan los vientres.

Hoy sus dulces ilusiones quedaron inertes;
Al viajero perdido se quedaron inherentes,
Hoy es un angelito para muertos vivientes;
Cuyos recuerdos de gestación son hirientes.

Solo el creador sabe “por qué” se lo llevo;
Y solo Dios sabe “por qué” no se los dejo,
Los dos muertos se encuentran condenados;
Expiándose diurnamente todos sus pecados.

Los muertos vivientes vagan en la habitación;
Ella cargando un sepulcro vacío en su vientre,
Él, un vacío en sus brazos y una triste canción;
La triste melodía de un niño que jamás nació.

Este es el secreto de esos muertos vivientes;
Y lo llevan muy resguardado en el corazón,
Frases como ¡papá, mamá! que causan emoción;
¡Jamás las escucharan en esta triste habitación!


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 03/Diciembre/2014

lunes, 1 de diciembre de 2014

SI NO LLEGO A AMARTE...

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 01 de Diciembre del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Si no Llego a Amarte...



Oh inmaculada mujer; por si no llego a amarte,
Buscaré la forma en que de mi puedas olvidarte;
Es amarga esta incertidumbre y tan agonizante,
Y pensar que eres Venus y yo no puedo amarte.

A pesar de que te entregas de forma incomparable,
De rostro tierno e infantil, inocencia confortable;
Siempre sencilla, humilde, otras veces estresante,
Mas destierras a Afrodita con tu sexo tan excitante.

Oh Mujer; pero por si no logro llegar a amarte,
Juro que yo buscaré la muertemás agonizante;
Porque la traición que te hice es imperdonable,
Mira que perder el corazón en fantasía alucinante.

Dejad entonces que se detenga mi corazón;
Que la sangre deje de fluir con loca pasión,
Dejad que mi cadáver sufra de deshidratación;
Rigor mortis; macabra fotografía de mi traición.

Oh mujer; por si yo no lograra llegar a amarte,
Déjame tomar mi féretro y partir rumbo a marte;
El planeta natal de ese machismo tan trigaránte,
Dejad que me marche por si no llego a amarte.

Ya vergonzoso será morir con el cuerpo de una;
Y con el corazón y el alma entregadas a la amante,
Por favor, déjame morir por si no logro amarte;
Que duele dormir contigo, soñando con la luna.

Hombre; por favor ya madura de una sola vez,
Ya no le llores a quien paso a ser solo recuerdo;
Que se ha convertido en un fantasma del ayer,
Madura hombre; ¡Ya madura de una sola vez!

¡Ya lo ves mi dulce e inmaculada doncella!
Cuán atrapada se encuentra mi alma a ella;
Oh mujer; por eso yo te pido me dejes fallecer,
Que solo sufrimientos yo te hago a ti padecer.

Es mejor que muera ¡Que muera como debe ser!
Es preciso que muera el infiel que lleva mi ser;
Si la traición no fuera mía, venia no podría ofrecer,
Me duele que mi amor por ti; no pueda florecer.

Oh mi dulce, inmaculada, fiel y bella mujer;
Deja que la primera y segunda muerte me devore,
Deja que sus colmillos mastiquen todo mi ser;
Deja que trituren mis huesos como debe de ser.

Deja que mi novia la muerte me reciba en su ser;
Deja que me lleve al infierno del que no debí volver,
Mujer; deja que me consuman el alma y el cuerpo;
Por si no te llego a querer, déjame morir otra vez.

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 29/Noviembre/2014

lunes, 27 de octubre de 2014

ENCARCELEN A LOS FIELES

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 27 de Octubre del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero

Encarcelen a Los Fieles  



Yace un fiel amante en los separos;
De ojos tristes, delgado y cabizbajo,
Pensando en qué se había equivocado;
Su fidelidad con traición se ha pagado.

Hombre ejemplar dedicado al trabajo;
Para llevar al hogar lo más necesario,
Pero con el vacío se había encontrado;
¡Arrojase a buscar a su amor adorado!

Mas encontró a su dama en mal estado;
En ebriedad y en brazos de otro amado,
En qué ¡él en qué se había equivocado!
Si su vida a ella solo la había dedicado.

Nunca visito burdel, ni cantina arrabal;
Ni taberna o tugurios del pecado carnal,
Menos un infractor de faltas a la moral;
¿Cómo puede ser culpable de no amar?

Triste se le ve al caminante en el penal;
Una amarga rabia lo había hecho estallar,
Un arranque de celos lo hizo desenfrenar;
Ante la traición quien no podría reventar.

¡Encarcelen al corazón que ama a su mujer!
¡Encarcelen a aquel que le entregue su ser!
¡Encarcelen a aquel que cuida de sus hijos!
¡Encarcelen a aquel de sentimientos fijos!

¡Contra ellos todo el rigor de las leyes!
Por no ser infieles, no merecen ser reyes;
¡Hay que imputarles todo falso testimonio!
Y de demencia para llevarles al manicomio.

¡Cúlpenles de vividores y golpeadores!
Descríbanlos como malditos pecadores;
¡Acúsenles de violación y de extorsión!
¡Para que la pena tenga una dura sanción!    

Pues el mundo se hizo solo para los infieles;
¡Solo para ellos se hicieron todos los placeres!
¡Solo a ellos les dicen un “te amo” sus mujeres!
Irónicamente las bellas cosas son para infieles.

La ironía del mundo es que a los que más aman;
Con la desilusión y traición siempre se les hiere,
Tal pareciera que en el mundo nadie les quiere;
¡Encierren ya a todo aquel que en verdad quiere!

Pues en éste mundo no hay cavidad para fieles;
¡Y que dejen libre a los corazones más infieles!
¡Que con dolor y traición pagan a quien les quiere!
Y quienes aman, son felices con quien les hiere.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 18 de Octubre del 2014. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

GUARDANDO LUTO

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 15 de Octubre del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero

Guardando Luto



Aquí me encuentro guardándole luto,
A una mujer de la que me enamoré;
Hoy mi alma siente un dolor abrupto,
¡Cómo salí de ese corazón que moré!

Sé que se encuentra en los brazos de otro,
Borrando mis besos, caricias y mis votos;
Mi alma viste de negro y el corazón roto,
De solo imaginar a mis lágrimas alboroto.

Que no se acerque nadie en este momento,
No quiero envenenarla con éste tormento;
Mi llanto es el más desconsolado evento,
No quiero vengar en otra mi sentimiento.

No sé para qué le estoy guardando luto,
Si ella duerme con otro y yo sin indulto;
¿Qué hago llorándole si ya no me quiere?
¿Qué hago llorándole si solo me hiere?

Ya no puedo decir un “te amo enamorado”,
Se ha extinguido mi bello sueño adorado;
Mi corazón a ella ha quedado tan anclado,
Esta desilusión el alma me ha devorado.

Solo siento el vacío en mis cálidos brazos,
Un desierto árido entre mis húmedos labios;
Y el desconsuelo por la ruptura de los lazos,
Mi aliento perdido y anímico sin cambios.

Un estado del que no encuentro cómo volver,
Un corazón tonto que la quiere volver a ver;
Cuando se muy bien que ya no le pertenece,
Aun cuando el corazón todos los días le rece.

Hay un vacío cruel que me empuja al final,
El deseo de morir es un sentimiento infernal;
Mas la firmeza interior es fortaleza terrenal,
Ofrenda de paz como el canto de un cardenal.

Yo no puedo maldecirla, tampoco condenarla;
Pues quien enseña a una bella rosa a espinar,
No es nuestra adorada dulce madre naturaleza;
Sino el truhan que no la supo amar ni valorar.

Nunca podré perdonar a quien no puedo odiar,
Tampoco puedo odiar a quien amo de verdad;
Hoy con el veneno de sus espinas debo lidiar,
Dios, que termine este luto que quiero mi felicidad.

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 15 de Octubre del 2014
Obra ya Registrada

EL JUEGO DE LOS MORTALES

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 15 de Octubre del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero

El Juego de los Mortales



Este es el juego que los mortales,
En la vida deben de saber jugar;
Así redactaron las leyes divinas;
Pues así lo han venido a planificar.

Enviados con virtudes y valores,
Que debes saber proteger y usar;
Para que frente al final de la vida,
Dios se los tenga por glorificar.

Si llegasen a perder esos valores,
En el correr de la vida se perderán;
De mendigos y vagabundos cesaran,
Hasta que el juego llegue a su final.

No pierdan sus virtudes y valores,
Para que alcancen nuevos niveles;
Deberán enfrentar a los antivalores,
Y por los juegos de ego no desveles.

Que serán muy amargas esas pruebas,
Hasta las lágrimas te arrancaran ellas;
Que tu Dios espera a que las resuelvas,
Y sin que tú te identifiques con ellas.

Que no se te ocurra renterear el juego,
O al suicida habrás de satisfacer su ego;
Repetir mil años el último día de tu vida,
A ese castigo amargo quedaras condenado.

Tengan mucho cuidado con sus acciones,
Analicen bien cada una de sus decisiones;
No se dejen llevar por las tontas pasiones,
O serán atrapados por sus propias prisiones.

Nadie les dijo que fácil sería este juego,
Es largo y angosto el anímico caminado;
No desanimen si la meta no han alcanzado,
Que las 108 existencias están de su lado.

Pues el secreto de la vida y la muerte,
Es el mismo que el de la noche y el día;
Pues se viene al mundo para ser fuerte,
Y no para ser devorados por la cobardía.

Estos versos son para el que entienda,
Un gran conocimiento queda guardado;
Para mortales que se sienten agonizando,
Terminen el juego, Dios los está esperando.

¡Que comiencen los juegos de la vida!
A proteger valores y virtudes de la osadía;
Y no caigan en los errores de la rebeldía,
O perderán la congratulación prometida.

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 12 de Octubre del 2014
Obra Registrada