jueves, 23 de abril de 2015

EL FRÍO ROCE DE TU RECUERDO

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 23 de Abril del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


El Frío Roce De Tu Recuerdo


Cuando me invade el frío roce de tu recuerdo;
Se me congela mi alma y revienta mi cerebro,
Caigo en la locura y el corazón me lo muerdo;
En este templo las misas yo ya no las celebro.

Y todo porque me faltas tú aquí tan adentro;
No te imaginas el vacío que llevo por dentro,
Mujer, mientras yo siga pensando solo en ti;
En mi ser sé muy bien que aún te pertenezco.

Es ese amargo y lúgubre roce de tu recuerdo;
Que me tiene amarrado a tus pensamientos,
No soy yo, no soy nadie, solo soy tormento;
Toda tu esencia me invades y me remuerdo.

Al imaginarte en ese maldito pecado profano;
Sé muy bien que ya no andamos de la mano,
Y mis gritos y mis lágrimas solo son en vano;
Sin ti, sin tu presencia me siento tan inhumano.

Eras tú la mujer que me guiaba en esta vida;
Amor; eras tú la mujer que yo tanto quería,
No imaginaste que con irte a mí me herías;
Con un amargo adiós emprendiste la huida.

Mujer, por favor déjame partir al firmamento;
Allá donde no me atormente este sentimiento,
Allá donde pueda asesinar este resentimiento;
No soporto este lánguido y lúgubre tormento.

¿Por qué sigo imaginando tu rostro y tu sonrisa?
¡Por qué no puedo ser digo de una hermosa brisa!
¡Por qué se ha alejado de mí toda dulce sonrisa!
¿Por qué el recuerdo tuyo a mi piel solo la eriza?

Oh mi diosa, yo ya no quiero volver a pensarte;
Oh mi reina, yo ya no quiero volver a soñarte,
Oh musa, por qué no me enseñaste a olvidarte;
Oh mi dulce amante, solo me enseñaste a amarte.

Amada mía, mientras piense cada minuto en ti;
Me habré de volver loco si no vuelvo más a ti,
¡No vez que mi alma y mi cuerpo viven para ti!
¡Y mi corazón late esperando solamente por ti!

Eso siente mi alma cuando llega tu recuerdo;
Y lloro aunque debo fingir que estoy riendo,
Recordando tu nombre que me está hiriendo;
Y mis lágrimas al corazón van consumiendo.

Me está matando el frío roce de tu recuerdo;
Quisiera olvidarte, pero en verdad no puedo,
A veces creo que me vez en tus pensamientos;
Y que mi nombre estremece tus sentimientos.

Luego despierto y sé que me estoy mintiendo;
Si eso fuera cierto; tú a mí ya hubieras vuelto,
Oh mujer, mis lágrimas yo aún no las contengo;
Mientras piense en ti, yo sé que te pertenezco.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  23/Abril/2015

martes, 7 de abril de 2015

VISITANDO EL OLIMPO

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 07 de Abril del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Visitando El Olimpo

Todos los dioses se encontraban reunidos;
Esperando mis argumentos que no develé,
Pero no por mis resentimientos cohibidos;
Sino porque no era el momento, así lo velé.

Aunque fui recibido con brazos extendidos;
Yo decidí no ensalzarles todos sus sentidos,
Yo decidí no cantarles esta vez en sus oídos;
Solo quise convivir con todos mis conocidos.

La candidez con que al Olimpo yo me presenté;
Cautivo a la sensualidad de una hermosa diosa,
Quien descendió de su bello altar color de rosa;
A transportar su silueta tan solo me concentré.

Fui conducido a mis aposentos por bella diosa;
Que aún hoy me acuerdo del aroma de su rosa,
Que me siento feliz de degustar con mi paladar;
¡Y cómo quisiera nuevamente hacerla temblar!

¡Oh mi dulce bella diosa de una inmortal tarde!
Dejad ¡Dejad que los dioses hoy hablen solos!
¡Que quiero entrar en tus paraísos tan carnales!
Dejad ¡Dejad que los dioses hoy se queden solos!

Hoy no quiero darles explicaciones a los dioses;
Yo solo quiero sentir en mi cuerpo tus mil roces,
¡Hoy solo quiero que con tu inmortalidad goces!
De esa tu sexualidad oculta para los fríos dioses.

Oh mi diosa, con tus labios apodérate de mi ser;
Juega con mi piel, juega con tu instinto de mujer,
¡Permite nuevamente hacértelo hasta desfallecer!
¡Que solo dentro de tu vientre me siento renacer!

Lamentablemente ese viaje al Olimpo culmino;
La bella diosa a la salida solamente me encamino,
En su mirada observe que no quería que partiera;
Pero los mortales solo le pertenecemos a la tierra.

Yo sé que regreso nuevamente a lo más mundano;
Pero sé que en el Olimpo hoy tengo ya una mano,
Ahora los dioses que me tratan como un hermano;
Ya ansían con cariño, mi regreso el siguiente año.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  07/Abril/2015

viernes, 3 de abril de 2015

NO ME PIDAS UN "TE AMO"

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 03 de Abril del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


No Me Pidas Un “Te Amo”

Oh mujer, por favor no me pidas un “te amo”;
Ese par de palabras que me han envenenado,
Siempre que mis labios las han promocionado;
Con traición me paga la dama que he adorado.

Permíteme amarte de otra sublime manera;
Permíteme demostrártelo bajando estrellas,
Permíteme decírtelo con la brisa de la arena;
Permíteme cantándote las notas más bellas.

Toda dama a la que susurro un “te amo”;
Solo se petrifica marchándose de mi lado,
Mujer ¡No pidas que te diga un “te amo”!
¡No quiero que dejes mi corazón congelado!

Mujer, quédate conmigo toda una eternidad;
Que nuestra historia alcance la inmortalidad,
Oh damisela, solo tú eres toda mi felicidad;
De un “te amo” no veo ninguna necesidad…

¡Cómo puedo demostrarte que vives en mí!
Sin que un “te amo” yo tenga que proferir,
Que tú eres el tesoro más codiciado para mí;
Un “te amo” solo nos podría llegar a herir.

Mujer, un “te amo” jamás te lo habré de decir;
Solo así te quedaras para siempre junto a mí,
O de lo contrario una traición puedo predecir;
¡No pidas un “te amo” que te quiero para a mí!

¿No ves que estas palabras ya se han envenenado?
Se la he dicho a damas que solo las han mancillado,
Permíteme en hechos revelarte cuánto te he amado;
Pero no con un “te amo” ya tantas veces profanado.

¡Silencio! ¡Guarda silencio mi dulce amada mía!
Que pedirme un “te amo” me envuelve en agonía;
Oh mujer, ¡Amémonos en un “te amo” silencioso!
Que vivir eternamente junto a ti, sería tan glorioso.

Juro que me arranco la vida si me quedara sin ti;
No me pidas un “te amo” que no podría yo vivir,
Mujer, sin tu estampa a mi vida la harás resentir;
Oh mujer, si te perdiera ¡Para qué querría vivir!


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 03/Abril/2015


miércoles, 1 de abril de 2015

CUANDO MIS LÁGRIMAS HABLEN

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 01 de Abril del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Cuando Mis Lágrimas Hablen

Yo no sé si sea una condena este don;
Al convertir mis lágrimas en canción,
En palabras blandeadas por una pasión;
Las lágrimas que hablan sin redención.

Son las lágrimas inspiradas por la tristeza;
¿No vez musa mía que el corazón te reza?
Tu ausencia a mis lágrimas las manifiesta;
A mi amor este lúgubre féretro lo apresta.

Duele tanto que de mi vida te hayas ido;
Yo solo vivo entre sombras tan afligido,
Espero que una lágrima llegue a tu oído;
Y te describa lo mucho que te he querido.

Amor, sé muy bien que tu jamás volverás;
Pero a mis lágrimas algún día las tocaras,
Cuando mis lágrimas hablen tu temblaras;
Y a pesar de la distancia tú me recordaras. 

Seguiré convirtiendo mis lágrimas en letras;
En las letras de amor para quien fui su presa,
Solo un azar, solo un juego, solo una apuesta;
Aquí sueñan mis lágrimas bautizadas en letras.

Esperando a que su amada las lea algún día;
Y hacerle recordar que en mis brazos ardía,
Ese divinal corazón que solo para mí latía;
¿Dejarán mis lágrimas de escribir algún día?

No, yo no creo que mis lágrimas se detengan;
Seguirán hablando a pesar de mi inexistencia,
A pesar de que su mundo recienta mi ausencia;
Ella no evitará que sus lágrimas se contengan.

Mis lágrimas hablaran de esas noches de amor;
Como aquellas donde mi corazón se le entregó,
Aferrado a su hermoso vientre con tanto candor;
Hasta que la maldita duda a mi amada se aferró.

Inmortalizare mil lágrimas convertidas en letras;
Con la esperanza de que las lea mi bella princesa,
Y sabrá que este amor que siento por ella no cesa;
Cuando mis lágrimas hables convertidas en letras.

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  01/Abril/2015


sábado, 7 de marzo de 2015

ENTRE LAS CENIZAS DEL CORAZÓN

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 07 de Marzo del 2015

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Entre Las Cenizas Del Corazón


Estas son las cenizas de mi corazón;
Incinerado por una amarga traición,
De esa doncella mi dolor es canción;
Triste melodía, himno a la desilusión.

Camino ¡Camino como un perdido!
Como muerto viviente y sin arribo,
Y mis lágrimas salpican sin estribo;
Calándome resentimientos que revivo.

Soy caminante de rumbo desconocido;
Asesinarme solo me retumba en el oído,
No negaré que por ti estoy tan afligido;
Mas no deseo rendirme y ser desconocido.

Yo no me rendiré por perder tu mano;
Aun cuando ya no estés más conmigo,
Ya no me importa si pierdo o si gano;
Solo quiero llegar al final de mi destino.

Sin importar que cargue el corazón vacío;
Pero yo quiero inhalar mi último respiro,
Sí, aun cuando te llore con gran locura;
Sí, aun cuando yo extrañe esa tu ternura.

Emoción que incita a romper mis ataduras;
Mas la curiosidad me incita a las aventuras,
Por querer vivir mis posteriores travesuras;
Antes que consumar la peor de las locuras.

Debo de caminar sobre mis propias cenizas;
Si quiero evitar que se celebren nueve misas,
Pues deseo poder alcanzar ese glorioso final;
Y sin importar que le llore a ese amor carnal.

Oh mujer, tu partida a mis ilusiones enveneno;
Convirtiendo en cenizas este flamante corazón,
Hoy voy corriendo con una bella premonición;
Para alcanzar la gloria antes que la inmolación.

Solo el tiempo podrá cristalizar mis heridas;
Solo así lograré olvidar tus caricias fingidas,
Se bien que el deseo de morir es muy grande;
Mas mi orgullo inviolable a la vida se blande.

¡Por qué tuve que encontrarla en mi camino!
¿Acaso con su ausencia alcanzare mi destino?
Dios ¿Acaso esa fue la razón de su presencia?
Ahora comprendo el motivo de su ausencia.

Oh Dios mío, es tan grande esta penitencia;
De caminar vacío al final de mi existencia,
¿Por qué no creíste que te amaba de verdad?
¡Por qué me envenenaste hasta la eternidad!

Aquí me quedaré caminando en mis cenizas;
Que del tiempo espero solo nuevas caricias,
Diamantes conversos de mis lágrimas cenizas;
Olvidarte, para mí será la mejor de las albricias.


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  07/Marzo/2015