martes, 16 de septiembre de 2014

SENTIMIENTOS SUICIDAS


Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 16 de Septiembre del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Sentimientos Suicidas

Ya tantas veces he sentido el sentimiento;
Después de ser abandonado por un amor,
Al que me entregué sin ningún miramiento;
Entregando el corazón en nombre del amor.

¡Por qué me has entregado la cruz amarga!
¿Acaso crees que siempre saldré victorioso?
La traición a mi corazón solo lo desgarra;
Que al suicida ya no le parece vergonzoso.

Escucho ya su lúgubre voz en mi cabeza;
Incitándome a infringir una tonta acción,
Aunque mi alma por las noches me reza;
A mi suicida ya no le causan tal aflicción.

Esa voz obscura a mi alma la envenena;
El eterno descanso en mí ya es seducción,
A la dama negra la reviste de dulce nena;
A la dulce vida de amargura y decepción.

¿Saldré victorioso de esta dura prueba?
¡Dónde está la promesa de la redención!
Oh mi Dios, si al suicidio tú lo repruebas;
Por favor ya no me mandes otra decepción.

Esa sombría voz me seduce con su canto;
Y me hace sentir que importante no soy,
Que las mujeres solo me incitan al llanto;
Y que por enamorarme, un estúpido soy.

Poco a poco se van acabando mis fuerzas;
Y aunque ese gusto no les quiero dar yo,
De que me vean derrotado y sin fuerzas;
El deseo de morir, en mí alma se escorio.

Hipocresía humana es el demandar un amor;
Pues cuando le tenemos en vuestras manos,
Lo traicionamos y le pagamos con desamor;
Olvidando en otra cama las promesas de amor.

Hoy solo escucho la voz interna de mí suicida;
Repitiéndome asiduamente lo estúpido que soy,
Que ha llegado la hora de abandonar este mundo;
Que solo mentiras y traiciones a mi corazón le dio.

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero 16/Septiembre/2014

ODA A LA MUERTE



Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 16 de Septiembre del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero



Oda a la Muerte

Muy a pesar del tiempo ya transcurrido;
El deseo de morir sigue firme y latente,
Éste tonto y necio corazón sigue herido;
La idea de morir es una tortura demente.

Mis mañanas aún son amargas al despertar;
Me basta recordarla para volverme a agitar,
Deseo que alguien mi cerviz pueda apretar;
Para que mi alma por fin ya deje de gritar.

Esta vida sin ella no la puedo yo continuar;
Siento que ella me falta para poder respirar,
Sus besos en mí aún les siento su acentuar;
Mi cuerpo aun siente ese libidinoso mirar.

¿Cómo esperan que no me intente suicidar?
Si ni su sonrisa, ni sus brazos conmigo están;
Quiero que la muerte me arranque este lidiar,
Solo quiero que la muerte me quite este penar.

Ella ya no estámás conmigo y jamás volverá;
¡Para qué quiero vivir si con ella no viviré más!
Mejor que venga la muerte y termine mi cantar;
Oh amiga mía, condúceme ya a mi descansar.

Mi alma ha sido envenenada por la traición;
La semilla del suicidio quedo en mi corazón,
Oh mi flaca hermosa ya tenme compasión;
Arráncame la vida y llévame en tu corazón.

Ya no quiero vivir más sin sus dulces besos,
No quiero vivir más sin su delicado cuerpo;
Ya no quiero continuar sin su adorado sexo,
Duele tanto no seguir siendo yo el que rezo.

Oh tú; mi hermosa amiga llamada muerte,
Amor, arráncame de éste vacío tan inerte;
Que el dolor de su ausencia es demasiado;
Por favor amiga muerte, llévame a tu lado.

El vivir sin ella es una amarga sensación;
Unavida sin ella es una lúgubre canción,
Amadainmaculada,la vida no tiene razón;
Para que siga latiendo este triste corazón.

Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  15/Septiembre/2014

domingo, 20 de julio de 2014

ORGASMO DE AMOR

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 20 de Julio del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero

Orgasmo de Amor


Mujer, tú me has despertado del sueño literal;
Leyéndome en tu intimidad me haces terrenal,
Eres mujer que se ha convertido en mi Diosa;
Yo solo quiero ser el esclavo de tu bella rosa.

Deja que entren al juego mis vasallos sentidos;
Para que te liberen todos tus deseos reprimidos,
Y permíteme ser el encantador de tus suspiros,
Que quiero complacer al último de tus respiros.

Deja que mi exhalar eyacule en tus bellos oídos,
Deja que mi exhalar encienda todos tus sentidos;
Deja que mi exhalar yerga los poros de tu cuello;
Oh mi Diosa, estremecerte la piel es lo más bello.

Musa mía, del olfato y el tacto es el acto seguido;
Con mi olfato, de tu boca secuestro algún quejido,
Traes en tu piel el aroma del palacio de Neptuno,
Amor por favor libérate ya de tu aletargado ayuno.

Deja que mis dedos jugueteros jueguen en tu piel;
Hasta hundirse en la rosa de la que emana tu miel,
Deja que recorran todo tu dorso hasta el occipucio;
Amor, deja que los dedos jugueteen al juego sucio.

Amor abrázame ¡Abrázame que quiero sentirte!
Como fiel siervo de tus instintos quiero servirte,
Corazón, llevas en tu piel finas perlas del amor;
Exquisito aroma a talco que enciende mi clamor.

Veo a los dedos jugueteros conducirte al climaterio;
Humedeciendo el punto génesis de tus pensamientos,
Haciéndome sentir un huésped más del cementerio;
Donde reposan los muertos pasionales sentimientos.

Me causa excitación sentir el palpitar de tu corazón;
Al hundir mi paladar en tu audición pierdo la razón,
Provocas preorgasmos al estremecimiento de tu piel;
Al besarte el cuello y absorberte el néctar de tu miel.

Me causa un éxtasis el besar su crepúsculo y tu rosa;
Empeñándome en provocarte desgarradores alaridos,
Y con delicadeza secuestrar cada uno de tus suspiros;
Provocando en tu rostro esos bellos gestos y gemidos.

Déjame ¡Déjame saborear cada centímetro de tu piel!
¡Déjame embriagarme con el dulce néctar de tu ser!
Déjame ¡Déjame recorrer tus montañas, valles y montes!
Déjame bañarme con las cálidas aguas de tus cenotes.

¡Oh mi amor! Con tus labios has tomado preso a mi ser;
Producto de dilataciones y vibraciones que te provoqué,
Soy tu humilde siervo que solo busca hacerte sentir mujer;
En cada bocado que me das –“un te amo”– logro entender. 

Amor mío, interpretemos la melodía de los enamorados;
Todo al mismo tiempo, todo en un mismo movimiento,
En éste baile sexual terminemos eternamente enredados;
Éste tu fiel sirviente vive hechizado a tu encantamiento.

Oh mi Diosa, estoy aquí para ser tu más fiel misionero;
Hagamos oro del sexo, tú mi alquimista, yo tu minero,
Amor, cabalga sobre mí por los valles de Venus y Eros;
Mostrémosles que en el arte del amor, somos pioneros.

No mi amor, ¡Nunca jamás dejaré de cabalgar contigo!
Y provocarte mil orgasmos de la luna al sol por testigo,
Déjame juguetear en tus cenotes, acariciarte tu pistilo;
Eyacular en tu crepúsculo y respirar dentro de tu oído.

Déjame deleitarme con el dulce de los labios de tu rosa;
Déjame enredarme en tus pétalos mi amante candorosa,
Amor mío, tú eres un exquisito manjar para los dioses;
Oh, me encanta estremecerte con cada uno de mis roses.

Movamos nuestras caderas entre compasada rítmica;
Pasemos de la suavidad a la eufórica sin miramientos,
Dilatemos a los pistilos a sus máximos rendimientos;
Hasta que se nos extinga la voz y nos quede la mímica.

Oh… amor, siento la humedad con que tu rosa me recibe;
Tan cálida, radiante; mas quedo embrujado a su perfume,
Mi ser entre los pétalos delicados de sus labios se percibe;
Mi vientre ya siente la forma placida en que lo comprime.

Oh mujer, mis sentimientos por ti son finamente reales;
En tus ojos revelas las convulsiones de tus manantiales,
Es el agua que te corre todo tu cuerpo hasta los canales;
Y hacer brotar de tu rosa mil cosquilleos interminables.

Quiero morir mil veces contigo en un orgasmo de amor;
Que cuando dos corazones se derraman al mismo tiempo,
Ambos dan fe de que verdaderamente se están queriendo;
De que ambos se aman y que nunca los separará el tiempo.

Déjate asesinar en un solo orgasmo para llevarte al paraíso;
Incauto aquél que a su diosa un orgasmo no pueda provocar,
El titulo de hombre y de fiel siervo se le debería de revocar;
Pues fui creado para llevarte a ti mi diosa al paraíso terrenal.

Si tú deseas que éste amante vuelva a erizarte la piel,
Bese tu cuello y eyacule en tu exquisito ser de mujer,
En este escrito se encuentra atrapado tu amante fiel;
Tan solo invócame con tu susurro al volverme a leer.




Autor: Emilio Nahín Rojas Madero   /   19 de Julio 2014

viernes, 11 de julio de 2014

CUANDO UN SAMURÁI AMA



Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 11 de Julio del 2014


Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero



Cuando un Samurái Ama

A pesar de ser un valeroso guerrero;
Y salir victorioso de las mil batallas,
En el amor sufre el amargo destierro;
El amor de su vida hoy le pone vallas.

Al ser obligado a tomar una decisión;
Entre la mujer que él ama y su honor,
Adiós le tuvo que decir en decepción;
Pues él ante su Dios tiene una misión.

Hoy el samurái camina sin corazón;
Lo dejo en manos de sublime amada,
Sus ojos cabizbajos perdieron la razón;
Se encuentra perdido sin su adorada.

El fantasma de sus recuerdos lo atrapa;
Lo mantiene tan atado entre sus garras,
Su corazón ha caído en la peor trampa;
Son amargas y dolorosas esas amarras.

Por ello se enlista en cualquier batalla;
Busca adversario que desgarre su alma,
Un enemigo que sea superior a su talla;
Que la vida le arranque y libere su alma.

Se ha convertido en un suicida del amor;
Ya no tiene ganar de vivir sin ese candor,
Mas la furia de su espada es más victoriosa;
Dejarse asesinar no es una acción honrosa.

Nadie sabe de dónde proviene su fuerza;
En el campo de batalla deja su destreza,
Nadie sabe que al anochecer solo le reza;
A esa dama de cuyo corazón es su presa.

Sus lágrimas bañan la hoja de su espada;
En la que se refleja la imagen de su amada,
Fantasma de su adorada que lo acompaña;
Hoy buscar la muerte es su única campaña.

Ya ha preparado las maletas para partir;
Este suicida se ha disfrazado de mártir,
Dejándole un mundo mejor como regalo;
A la mujer que no pudo seguir su legado.

DALO
Autor: Emilio Nahín Rojas Madero    11 de Julio del 2014

viernes, 4 de julio de 2014

MI BELLA PLEBEYA

Fecha de Publicación:
Acapulco de Juárez, Gro. Méx. 04 de Julio del 2014

Publicado Por:
Emilio Nahín Rojas Madero


Mi Bella Plebeya



Yo que nací bajo el título del Dios del amor;
Fui envenenado con el veneno de la traición,
De damas mundanas que solo dieron clamor;
Ahora mi corazón dilucida una triste canción.

Todas ellas solo me usaron para enaltecerse;
Pues les concedí títulos de reinas y princesas,
De ángeles y diosas, haciéndose robustecerse;
Y todas mis fantasías a ellas quedaron presas.

Por amor yo las exalte, enaltecí y las divinicé;
Para que con su amor protegieran mi corazón,
Pero ésa su amarga traición jamás yo la divisé;
Con tantas tristezas y rabias yo perdí la razón.

Eran súcubos disfrazados de doncellas dulces;
Eran demonios femeninos de fuego y de hielo,
Congelando y calcinando  mis hermosas luces;
Dejando este corazón verter lagrimas del cielo.

Y a ti que no te edifique construcción alguna;
Y ni siquiera me pediste que te bajara la luna,
Tú mi plebeya que de amor te tenía en ayuna;
Solo tú damisela has luchado como ninguna.

Yo que nunca te di títulos de la magnificencia;
En mi corazón has ganando una onda presencia,
Yo que te he negado el nombramiento de diosas;
Solo contigo mi corazón siente esas mariposas.

Oh mi bella plebeya, por mí empuñas el sable;
Asesinando mis recuerdos no tan detestables,
Oh bella plebeya ¿Por qué conmigo eres afable?
Si mi corazón contigo no ha sido tan amable.

Oh amor mío, te has convertido en mi plebeya;
De las galaxias y universos tú la rosa más bella,
Asesinas el recuerdo de cada maldita doncella;
Con tu amor, en baúl de plomo el dolor se sella.

Solo tú has levantado los despojos de éste rey;
Solo tú te has atrevido a entregar la vida por él;
Solo tú has permitido que él fecunde en tu ser;
Solo tú has ganado el preciado título de mujer.

Yo nunca te construiré palacios ni templos;
Tampoco lujosos altares o bellas sinagogas,
Tú ocuparas mi trono en todos los tiempos;
Has ganado, a mi corazón tú no lo ahogas.

Retírense, ¡retírense demonios del infierno!
Que éste sublime corazón ya tiene una dueña;
Es la bella plebeya que me da su amor tierno;
Es la dama más humilde, hermosa y risueña.

Y si alguna vez yo he provocado tus lágrimas;
A pesar de ser un Dios solo perdón yo te pido,
No es fácil renacer de entre las amargas rimas;
Bella plebeya, a mi vida tú le has dado sentido.

SABE 


Autor: Emilio Nahín Rojas Madero  04 de Julio 2014